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Vino D.O. calificada Rioja

Una historia milenaria

Dos milenios antes de que la filoxera arrasara los viñedos europeos, la civilización de la vid y el vino era una realidad en las tierras riojanas, como lo testimonian los numerosos restos arqueológicos de lagares y bodegas datadas en la época de dominación romana. Mantenida esta cultura vitivinícola durante la alta Edad Media al abrigo de los monasterios hasta nuestros días.

Rioja es un modelo de Denominación en constante proceso de modernización y adaptación a las exigencias de los nuevos tiempos, hábitos de consumo y evolución de los mercados.

 

 

Viticultura: una región vinícola privilegiada

Tierra privilegiada por sus excepcionales condiciones naturales para el cultivo de la vid, el área de producción de la D. O. Ca. Rioja está situada en el norte de España, a ambos márgenes del Ebro. Los accidentes geográficos han contribuido a conformar una región natural perfectamente delimitada y diferenciada de las que le rodean, si bien administrativamente las 63.500 hectáreas de viñedo protegidas actualmente por la Denominación se distribuyen en el territorio de las tres provincias ribereñas del curso alto del Ebro: La Rioja (43.750 has.), Alava (13.150 has.) y Navarra (6.600 has.).

 

Producción

Las hectáreas viñedo Denominación de Origen Calificada de Rioja se distribuyen en tres subzonas. Cada una de ellas tiene unas características propias y diferenciadoras origen del amplio abanico de vinos que produce esta denominación de origen.

Cuenta con 57.000 hectáreas de viñedo que se distribuyen entre las comunidades Autónomas de La Rioja, Navarra y Pais Vasco. Su producción media anual es de 250 millones de litros, de los que el 85% corresponde a vino tinto y el resto a blanco y rosado.

 

Rioja Alta: Su influencia climática es atlántica cuenta con una extensión de viñedo de 24.457 hectáreas. Sus vinos se caracterizan por tener un grado medio y una acidez total elevado. Son vinos aptos para el envejecimiento en barrica.

Rioja Alavesa: Con una climatología típica atlántica y mediterránea en sus 12.050 hectáreas. Sus vinos tintos son de una graduación y acidez total media elaborando unos vinos jóvenes obtenidos por maceración carbónica como excelentes par el envejecimiento en barrica.

Rioja Alta: Con un clima de influencia mediterráneo cuenta con 20.907 hectáreas. Sus vinos tintos y rosados tienen graduación y estructura.

 

Marco Varietal

El paso del tiempo y la experiencia de viticultores y elaboradores han permitido realizar una selección natural de aquellas variedades de uva que demostraban mejores cualidades  de adaptación a la climatología y suelos riojanos y que eran capaces de proporcionar vinos de las más altas calidades.

La producción media actual de la Denominación se sitúa en torno a 280 millones de litros, de los que el 90% corresponde a vino tinto y el resto a blanco y rosado.

 

Variedades tintas

 

  • Tempranillo ocupa el 61% del viñedo, que supone 31.046 hectáreas, y se considera autóctona de  Rioja.
  • Garnacha, con 9.150 hectáreas, representa el 18% de la superficie vitícola.
  • Mazuelo supone el 3,5% del viñedo.
  • Graciano representa el 0,7% de las vides de la Denominación.

 

 

Variedades blancas

 

  • Viura, su cultivo ocupa el 15% de la superficie total con 7.589 hectareas.
  • Malvasia, con 0,25%, ocupa 127 hectareas.
  • Garnacha blanca es la variedad que menos superficie representa con 44 hectáreas.

 

 

Vinos con personalidad propia

Las bodegas de Rioja siempre han estado a la vanguardia en la aplicación de las técnicas enológicas más avanzadas, lo que les ha permitido elevar continuadamente la calidad de sus vinos pero sin abandonar los procesos tradicionales.

Uno de los rasgos diferenciadores de los vinos de Rioja es la gran aptitud que poseen para el envejecimiento, cualidad exclusiva de los grandes vinos. A través de un adecuado proceso de crianza, en el que la madera de roble juega un papel decisivo, el vino de Rioja experimenta una evolución favorable que exalta sus virtudes y le confiere nuevas características aromáticas y de sabor. Se completa después en botella, donde el vino sigue evolucionando en un ambiente reductor hasta alcanzar su plenitud.

Según el proceso de envejecimiento seguido, en el vino de Rioja se establecen cuatro categorías, diferenciadas mediante los cuatro tipos de contraetiquetas o precintas numeradas que el Consejo Regulador otorga a aquellos vinos que han superado sus controles de calidad y tipicidad:

 

Vino Joven: Vinos en su primer o segundo año, que conservan sus características primarias de frescor y afrutado.

Vino de Crianza: Vinos como mínimo en su tercer año que han pasado un año como mínimo en barrica y algunos meses en botella. En vinos blancos el período mínimo de envejecimiento en barrica es de 6 meses.

Vino de Reserva: Vinos seleccionados de cada añada, que por sus buenas características han envejecido durante tres años, de los cuales uno como mínimo en barrica. En vinos blancos el período de envejecimiento es de 2 años, de los cuales como mínimo 6 meses en barrica.

Vino de Gran Reserva: Vinos seleccionados de añadas excepcionales, que han permanecido como mínimo dos años en barrica y tres en botella. En vinos blancos el período de envejecimiento es de 4 años, de los cuales 6 meses como mínimo en barrica.

 

Los vinos de Rioja poseen la elegancia, originalidad y carácter de los grandes vinos, algo que solo es posible alcanzar cuando se han acrisolado en el tiempo variedades, medio vitícola y procedimientos vinícolas. Dada la diversidad vitivinícola que ofrece la Denominación, ha constituido una práctica tradicional de las bodegas ensamblar uvas y vinos de diferentes variedades.

Con el tempranillo como base fundamental, un vino tinto de Rioja se caracteriza por ser muy equilibrado en grado alcohólico, color y acidez, por tener un cuerpo y estructura bien compensados con su sabor suave y elegante, y por el predominio del carácter afrutado cuando es joven y más aterciopelado cuando envejece. Estas características otorgan a los vinos de Rioja una gran versatilidad para armonizar con las más variadas gastronomías, lo que unido a su carácter de vino amable y fácil de beber, constituye una de las claves de su éxito.

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